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lunes, 23 de febrero de 2015

árboles




ÁRBOLES

Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inamovibles cortinajes.

Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.

Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas en capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.


Foto: Gonzalo Gallardo
Texto:Agnes Nemes Nagy- Hungría

lunes, 9 de febrero de 2015

la luna



  FIN

La luna con un puñal
desgarró la piel del aire.
La tierra por esa herida
desbordó sus ríos sin sangre.
Ya no se escucha el latir
del corazón de los mares.
Sin alma quedó la tierra:
¡qué palidez en los árboles!
Hombres sedientos clamaban,
incendiando las ciudades.
Miles de muertes pequeñas
en aquella muerte grande.
Fin del mundo. Otros planetas.
Nuevos ríos, nuevos mares,
almas nuevas encarnando
en las misteriosas márgenes.



Foto: Gonzalo Gallardo
Texto: Manuel Altolaguirre

lunes, 2 de febrero de 2015

la llamada de la selva



LA LLAMADA DE LA SELVA

Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía
con el que he jugado algunas tardes.
Sin apretar los dientes me tiraba del brazo,
paseaba conmigo, se sentaba a mis pies
en los fríos inviernos.
En los días aciagos, por probar su obediencia,
le lanzaba mi alma, y ella me la traía
dulcemente empapada en su aliento doméstico.
Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía,
que hace tiempo ha adoptado
esta fea costumbre de morder a su amo.


Foto: Gonzalo Gallardo
Texto: Vicente Gallego "La plata de los días"

lunes, 12 de enero de 2015

como un batir de alas


"La noche que habitaban
seguía rumorosa
amparando sus cuerpos
como un batir de alas"
JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Música para ver este post (mejor con auriculares)


Foto: Gonzalo Gallardo
Texto: "Last night together" Leopoldo María Panero

lunes, 15 de diciembre de 2014

lo efímero


"Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte."
JOAQUÍN SABINA

"Luego se me ocurrió algo extraño: que no debía olvidar esa escena; (...) que debía buscar el detalle más bello y hacerle una foto mental, una foto de ciego; que algún día entendería yo por qué. Cerré los ojos, como imitando al viejo fotógrafo, como si con eso bastara, como si mis párpados fueran el obturador y con sólo cerrarlos se fijara una imagen."

Foto: Gonzalo Gallardo
Texto: fragmento de la novela "Monasterio" de Eduardo Halfon

lunes, 8 de diciembre de 2014

la flor del granado


Plántame
todas tus flores
en el vientre.
Recógeme
después
el sexo y
el pelo.
Y cuando
hayas
terminado
con mi primavera,
hazme
también
el verano.

Foto: Gonzalo Gallardo
Texto:Yolanda Saenz Tejada


lunes, 1 de diciembre de 2014

guirnaldas de llanto


Pequeño vals vienés

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Foto: Gonzalo Gallardo
Texto: Federico García Lorca